martes, 18 de diciembre de 2007

Mi problema con el Western

Cada vez que les pregunto a un par de amigos por su género cinematográfico favorito no dudan en responder: el Western. Un género clásico por excelencia, de hecho es uno de esos géneros que uno piensa que siempre han sido eso, clásicos. Ni antiguos ni modernos. Ni pasados de moda ni vanguardistas, siempre estuvo ahí y de la manera en que lo entendemos hoy, como si aquellas películas fueran más verdaderas que la propia historia reciente de EE.UU.. Aunque existen diferentes etapas y reinvenciones del género (casi todas impulsadas por John Ford) uno tiene la sensación de que es el género inmutable por excelencia. Me pregunto si vendrá de ahí mi problema con el Western. Si es que se le puede llamar problema. Porque no es que no me guste el western. Es más, reconozco que algunas de las mejores películas de la historia del cine son westerns. Y el mencionado John Ford, el director de western por antonomasia, está en lo más alto del olimpo cinematográfico, por mal que les pese a los progres que rechazan su mentalidad conservadora, que diría Juan Manuel de Prada.



El problema es que cada vez que voy a ver un film "del oeste", tengo que mentalizarme. Tengo que decirme a mí mismo: "¿Estás preparado para viajar durante dos horas al salvaje oeste?" Antes pensaba que lo que me resultaba difícil era acomodarme a una época y un lugar lejanos, pero por esa regla de tres, cualquier película de cine clásico me provocaría ese "problema", y no tengo que "mentalizarme" para ver cine negro, por ejemplo.

En otro momento pensé que todo se debía quizá a la limitación de espacios y personajes, siendo en general un género cerrado y con sus propias reglas. Este argumento se desmonta de nuevo con mi preferencia por el cine negro, aún más cerrado si cabe. Dame una mujer fatal, un policía corrupto, una traición y un par de disparos a quemarropa, y soy feliz.

¿Por qué, entonces? En mi cabeza, asocio western a sobremesas familiares en torno a la mesa del salón, a veranos asfixiantes viendo cabalgar a jinetes por el desierto, a diligencias asediadas por indios sembrando el terror, a John Custer y sus botas puestas, al uniforme del séptimo de caballería y al de la caballería confederada, y sobre todo a John Wayne. Es decir, un cine para todos los públicos, de tramas simples y buenos y malos bien definidos, grandes paisajes y héroes individuales y solitarios. Cuando uno va creciendo y va introduciéndose más a fondo en este tipo de films, se da cuenta de que bajo la aparente sencillez del traslado de cabezas de ganado a través de un río, o la espera de un sheriff de la llegada de una panda de villanos al pueblo, puede esconderse una verdadera descripción psicológica de personajes, toda una lección de humanidad y vida. Quizás sea por eso, quizás mi reserva se deba a mi "últimamente cacareada" postmodernidad, que rechaza el mensaje en los films (en las obras de arte en general), por entender que el arte debe describir, no juzgar los hechos.

Esta tesis, aunque válida en general, de nuevo se contradice con mi predilección a films del oeste con importante carga moral, como"Incidente en Ox Bow", de William Wellman, con un Henry Fonda en estado de gracia. Un film sobre la pena de muerte, negrísimo por otra parte, que además está basado en una historia real.

Mucho más "postmoderna" (como casi todo el western denominado "crepuscular"), y por pura lógica me fascinó, es "Pat Garret y Billy el Niño", donde Kris Kristofferson y James Coburn nos hablan, a través de una fotografía maravillosa y una banda sonora no menos genial, no sólo del fin de una época en la que los forajidos tienen los días contados (el antiguo camarada ahora es el brazo de la ley, pragmatismo o resignación contra idealización rebelde) sino también, creo, de la decadencia de un género que lo cierto es que ha ido dejando de interesar al público con el paso de los años. Un film con un argumento mínimo, con una presencia mítica de ambos personajes (sobre todo de un Billy convertido en una especie de Jesucristo del oeste, aunque el protagonista principal es el decadente Pat Garret) y un tempo y unos diálogos extrañísimos en un film de estas características. ¿Será por eso por lo que me gustó tanto? ¿Por qué se sale del patrón tradicional de argumentos y personajes?


No soy capaz de dar una respuesta satisfactoria. De hecho, pensando en films como estos u otros como "Sólo ante el peligro", "El hombre que mató a Liberty Valance" o "Grupo Salvaje", casi que me están entrando ganas de deshacerme de mis prejuicios con el western y olvidarme de "mentalizaciones" previas. Ahora que lo pienso, si hasta tengo (o mejor dicho, tenía) un sombrero de cowboy de color negro que compré en el mini-hollywood de Almería. Todo está conectado.

Supongo que no hay géneros mejores que otros, sólo buenas y malas películas. Aunque lo cierto es que apenas se hacen western hoy. Y los que se hacen, suelen dejar mucho que desear. Me habría gustado ver qué habría hecho Stanley Kubrick con "El rostro impenetrable" que finalmente dirigió Marlon Brando, o que harían hoy tipos como Tarantino o Scorsese con un género tan clásico. Imagino que Quentin tiraría por el lado Sergio Leone (en cierto modo, "Kill Bill" no deja de ser un western) y Martin... Martin bastante tiene con sus films sobre rock and roll, así que dejémosle ahí por ahora. Hablando de rock and roll, no se me ocurre mejor manera de terminar esta entrada que con esta maravillosa canción, que destaca el carácter "religioso" del film:


8 comentarios:

JoseViruete dijo...

De pequeño, cuando en Sesión de tarde ponían una "del oeste" no podía evitar pensar "QUE ROLLO!". Y en eso se ha quedado.

Jagglitros dijo...

Mmmm...interesante tema. Sobre todo teniendo en cuenta que la contemplación de films como "La balada de Cable Hogue" u "Horizontes de grandeza" supusieron para mí una auténtica revolución e hicieron que me adentrara en un arte (el cine) que, en cierto modo, estaba dormido para mis sentidos. Y luego llegaron "Solo ante el peligro", "Centauros del desierto"...Lo bueno de no premeditar lo que te va a gustar (vaya contrasentido) y de prever lo que no, es que cuando algo te sorprende, acaba atrapándote. Y yo he tenido y sigo teniendo prejuicios, no sólo acerca del western, sino del cine en general, al que este bendito género me ha abierto las puertas de par en par, …¡hasta los tuve de Mick Jagger! El problema suele venir (hablo de mis prejuicios y siempre de los míos) cuando la palabra “western”sólo te evoca tiros, caballos, praderas y tipos descojonantemente machistas que van de duros. Nos quedamos en los clichés y solo una conjunción tan espontánea como salvadora nos saca de ellos. En mi corta pero intensa vida cinéfila no he visto aun ninguna película más intelectual que “Centauros del desierto” y el papel de Ethan (John Wayne) se podría definir como el del prototipo del auténtico antihéroe. Y encima el director se deja de minimalismos y te regala fotografía, paisaje, e historia. Evasión, entretenimiento, pensamiento y psicología, todo en uno. Y con una pizca de humor. Tiene mérito ¿no? Claro que también porque Ford se lo podía permitir, en términos presupuestarios. Aunque también hay películas de este género realmente malas, cutres, insufribles, aburridas, como en todos los demás géneros y en las que no tienen género. Ni siquiera los buenos westerns son iguales y defienden los mismos valores.
Aunque reconozco que una buena película de western me evade, también me devuelve a la realidad, a la de aquellos valores tan básicos para mí como despojados de sentido hoy en día y que tan necesarios creo que son para sentar las bases de la propia felicidad (familia, amistad, humor, amor, coherencia, autoestima, etc…). Esas palabras que quizá nos encargamos de banalizar para no enfrentarnos a ellas. E insisto, no he visto mayores antihéroes que en algunos westerns. Nadie es perfecto hasta que no se demuestre lo contrario…ni en las buenas películas. Ni tampoco tan simples. Y si algunos piensan que otros sí lo son el problema es suyo. No olvidemos que personalidad proviene de persona. Y lo auténticamente humano no se vincula a los colores o las fachadas. Está en nuestra propia capacidad intelectual (aquí sí es importante el adjetivo) el saber discernirlo y llegar a poder apreciarlo.
En fin, que los prejuicios son tan humanos como inevitables, yo diría que hasta necesarios. Sólo por tener el placer de superarlos merece la pena tenerlos.

Pues eso ¡un hurra por el western!

SisterBoy dijo...

No soy demasiado aficionado a ningún género en especial (aunque como te a pasa a tí con el cine negro siento predilección por las peliculas de terror). Me gustan sencillamente las buenas peliculas lo que significa que algunas serán western, otras seran dramas, otras bélicas e incluso algunas comedias romanticas (el género por el que siento menos estima).

Confieso sin embargo que el western tipico (como por ejemplo el que solia filmar Budd Boetticher uno de los didrectores emblematicos del género) no me atrae demasiado, me gustan más los que simplemente utilizan el medio fisico y social en el que se desarrollan las peliculas del oeste para hablar de algunos de los grandes temas de siempre.

Por cierto que entre mis diez western favoritos suelen estar esos tres que mencionas.

Y hablando de Tarantino su tantas veces postergada "Inglorius Bastards" se presenta como una especie de spaguetti western de la Segunda Guerra Mundial y una especie de remake de una antigua pelicula italiana llamada "Aquel maldito tren blindado" (que era precisamente un western de la IIGM). A ve que tal le sale

Realice dijo...

La mujer fatal... yo creo que la diferencia entre el western y el cine negro, para ti, va a estar en la mujer fatal :P

(En serio... la verdad es que el cine negro te pega todo, con sus personajes ambiguos y su luz cruda sobre las realidades urbanas que elude juicios morales. Lo curioso, quizá, es que a mí me guste también tanto, pese a mi 'últimamente cacareada' modernidad ;P)

Lo que dices de los westerns que te gustan se podría aplicar a todas las grandes pelis, de todas formas, ¿no? Todas las películas que permanecen es que superan en gran medida los límites de su género, en cierto modo, aunque usen sus códigos.

De acuerdo con Ford, aunque mi favorita suya (esta temporada al menos) sigue siendo 'Las uvas de la ira'. Y aunque yo matizaría (con el riesgo de llevar la contraria a De Prada) que me parece que el culto actual a Ford desborda claramente calificaciones ideológicas.

No he visto 'Incidente en Ox Bow'. Me la apunto. Y con Peckinpah (como fácilmente podrás haber imaginado) creo que tengo un problema de conexión. Igual un día de éstos lo reviso, como a Tom Waits :). ¿Indicaciones sobre por dónde empezar?

Respecto a la comedia romántica, Sister, precisamente mi hermano comentaba el otro día lo difícil que es encontrar buenas películas en ese género. Es que su mujer no admite muchos más géneros para ir al cine, y se ven los dos todo el santo día haciendo virguerías para consensuar película. ¿Alguna sugerencia?

SisterBoy dijo...

Con lo de Peckimpah yo empezaria por Perros de Paja que además no es un western. A ver que tal.

Con respecto a lo de tu hermano....mi ex novia y yo llegamos al acuerdo de que cada uno fuera al cine por su lado.

Adso dijo...

Sisterboy, tengo un mal recuerdo de "Perros de paja". Esa es la de Dustin Hoffman pardillo y su calentona esposa, ¿no? Creo que debería volver a verla. De Peckinpah siempre pienso en "Grupo Salvaje", pero también hizo "La balada de Cable Hogue", un extraño western, a medio camino entre la comedia y el idealismo quijotesco de alguien que se niega a adaptarse a los nuevos tiempos. "La huida" de McQueen es más flojita, y de "La cruz de hierro" me acuerdo tan poco que quizá no la haya visto.

josephb macgregor dijo...

Bueno, pienso que limitar el western a un sólo director (John Ford) es un error. Ahí tenemos magníficos western de Anthony Mann como Winchester 73, horizontes perdidos, el hombre de laramie o el hombre del Oeste, por citar varios ejemplos de westerns modélicos.

De igual modo, podemos disfrutar con muestras del género de directores que igual hicieron cine negro que drama cómo los de Nicholas Ray: Johnny Guitar a la cabeza o los de Zinneman "Sólo ante el peligro".
Es un género lo suficientemente amplio como para encontrarse de todo.
De Peckinpack yo destacaría aparte de La Balada... que cada vez me gusta más, "Duelo en la alta sierra" por ejemplo o "Mayor Dundee". Lamento decir que la de Pat Garret es considerada como un error dentro de su carrera.
Luego el maestro Sam tiene una rareza que se llama "Quiero la cabeza de Alfredo García" que está ambientada en la "actualidad" pero que es un western fronterizo, tipo Tarantino.

Podemos añadir a toda esta relación los western de serie de B del maestro Bud Boetticher con el genial y heriatico Randolph Scott. "Seven men from now", Estación Comanche, Los cautivos, Buchanan rides again... son ejemplos de como hacer un cine absolutamente existencialista con pocos medios y excelentes resultados.

De Sam Fuller tenemos también algunos westerns geniales "Yuma" por ejemplo así cómo de Robert Aldrich como "Apache". ¿Y qué decir de Delmer Davies con joyas como El tren de las 3:10 (de la que ahora se ha hecho nueva versión con Russel Crowe), Cowboy, flecha rota, la ley del tailón o la imprescindible el arbol del ahorcado?
¿Y cómo olvidarnos del Gordon Douglas de Rio Conchos o de esa joya que se llama Chuka, western pesismista y atroz?

Y así podríamos seguir con las joyas clásicas y algo casposas de Raoul Walsh, por ejemplo.

El problema del western es que a finales de los 60 y principios de los 70 llegó a una especie de callejón sin salida y algunos de los peores western de la historia fueron perpetrados en ese periodo perpetrados por el inclito Andrew V. McLaglen a la cabeza (hijo del genial actor Victor Mclaglen. Huir de los westerns de este director como la peste. Casi todos fueron interpretados por John Wayne de mayor y sólo salvo por su extravagancia uno intepretado por Charlton Heston y James Coburn que se llamó en España "Los últimos hombres duros".
Fue precisamente en Europa donde se produjo una leve revitalización del género con directores como Leone o Sergio Solima. En USA aparte de Peckinpack nos encontramos también con alguna excepción a la regla como el último pistolero de Don Siegel y las primeras pelis de Walter Hill como Forajidos de leyenda.
Pero no es hasta la aparición de Eastwood tanto como actor como director cuando el género vuelve a tomar el impulso adecuado con films como el fuera de la ley, infierno de cobardes (dirigida por el actor), cometieron dos errores (Ted post) y joe kidd (John sturges), el jinete pálido y en menor medida Sin Perdón (también dirigida por él).

Algunos experimentos como "Bailando con lobos" o "Silverado" se quedaron en eso en meros intentos, y gente que prometía mucho al principio hicieron bodrios como "Geronimo" de Walter Hill.

Así que pienso que es un género lo suficientemente amplio y variado (no tan cerrado como parece a primera vista) que a mí al menos me ha regalado momentos cinematograficos inolvidables.

josephb macgregor dijo...

En la relación de mis directores y títulos del género favoritos olvidé señalar: los realizados por el maestro Howard Hawks, Rio Rojo, Rio Bravo, El dorado, Río Lobo..
y también un título de culto de Edward Dymitrik "El hombre de las pístolas de oro", un suerte de western-gay, muy anterior a BM.